LOS PASTORES DE BELÉN

Por: Álvaro López Asensio

Página web: www.alopezasen.com


El silencio envolvía la Gruta de la Natividad. Allá abajo, en la llanura de Belén, entre “el campo de los pastores”, tuvo lugar la primera “Gran Fiesta de Navidad”. También hoy celebramos con alegría la Navidad de Jesús.


1.- ¿Quiénes eran los pastores de Belén?

Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les dijo: No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lc 2, 8-13).

Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: “Gloria a Dios en las alturas y en las tierra paz a los hombres en quienes él se compadece” (Lc, 2, 14). Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: “Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado. Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño; y todos lo que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decía. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho” (Lc 2, 8-19).

¿Quiénes eran los pastores? Quizás el encuentro de los ángeles con los pastores tenga alguna relación con David que era un pastor de las ovejas del pueblo de Belén. Allí fue constituido “pastor de Israel” (2Sam 5, 2). Jesús será el gran Pastor de las personas, pues “erais como ovejas descarriadas y ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras almas” (1Pe 2, 25). Es algo maravilloso. Pero lo cierto es que los pastores de ovejas o cabras tenían una mala reputación en el mundo judío:

A.- Por su vida nómada, y eran sucios y mal olientes, por lo tanto “impuros”, gente que hay que evitar, en su relación con la Ley judía, y hay que lavarse para hablar con Dios y ellos no lo hacían.

B.- Por ser considerados “ladrones” por naturaleza y destructores de campos ya que las ovejas o las cabras fácilmente comían lo sembrado en otros campos fuera de los suyos.

C.- Los escribas y fariseos los despreciaban y, la clase sacerdotal y la mayoría del Pueblo de Israel, los excluía de los tribunales, pues los sábados no iban a la sinagoga porque tenían que pastorear las ovejas.

Los pastores, traduce san Jerónimo, fueron “festinantes”, con prisa y con alegría (como María a visitar a su prima Isabel -en Ain Karem- fue “festina”). ¿Hacemos también nosotros lo mismo cuando se trata de las cosas de Dios? ¿O nunca vamos? El Ángel nos ha dado una señal para conocer al Mesías, al Señor. La pobreza como manifestación de Dios. Pidamos al Señor que también nosotros, como los pastores, estemos vigilantes ante la llegada del Señor.


2.- Los pastores, los primeros peregrinos

Los ángeles dicen a los pastores: “Os anuncio una gran alegría que lo será para todo el pueblo” (Lc, 2, 10). La Navidad es un día de fiesta, de felicidad, de alegría, “porque un Niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado” (Is 9, 5). “alégrate, hija de Sion; danta, hija de Jerusalén…” (Zac 9,9). Celebremos con gozo esta fiesta del nacimiento del Niño Jesús en un pesebre. Es el “Enmmanuel, el Dios con nosotros” (Mt 1, 23-23). Es un Niño feliz, a pesar de la pobreza de la gruta, porque está con María y José, sus padres.

La población de Belén estaba dormida, mientras que los pastores estaban despiertos y vigilaban. Ellos formaban parte de las almas sencillas, de los pobres de Israel, a lo que Dios ama. No es difícil imaginar el encuentro de los pastores con el Niño Jesús y sus padres. Los saludos, los regalos, las palabras que decían, hicieron llenar de maravilla los corazones de todos. Tan maravilloso todo que “María guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón” (Lc 2, 19). Los pastores fueron los primeros peregrinos que se encuentran con Jesús en Belén. Han visto un Niño pequeño, pobre, envuelto en pañales, pero ellos habían contemplado el resplandor de Dios. Han visto a Dios.


3.- Todos somos pastores de Belén

El mensaje de la venida de Jesús, que llegó del cielo mediante el anuncio de los ángeles, sigue resonando en las personas, en las familias, en los hogares y en las comunidades de todo el mundo.

Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace” (Lc 2, 13ss.) ¿Quiénes son las personas en que Dios se complace? Y les da su paz? Son las personas que viven como Jesús, siempre orientadas hacia el Padre y viviendo en comunión con Él.

Las palabras del Ángel a los pastores de Belén han cambiado la vida de la humanidad, pues toda la historia comienza a caminar desde esta Gruta. En Navidad brilla el Sol, se enciende la luz, aparece la bondad y el amor de Dios entre las personas. El Niño es Dios que plácidamente reposa en un pesebre de animales: “El Verbo se hizo carne y vino a habitar entre nosotros” (Jn 1 14).

Para los hombres y mujeres de todo lugar, Belén está asociada a este alegre mensaje de renacimiento, renovación, luz y libertad. Dios quiso inaugurar su Reino naciendo en esta pequeña ciudad, entrando a nuestro mundo en el silencio y la humildad de una cueva, y yaciendo en un pesebre, como un Niño necesitado de todo, como nosotros.

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