GÓLGOTA:
MARÍA AL PIE DE LA CRUZ
En
la primera carta de Pablo a los corintios (1Cor 15, 5-8) se habla de los
testigos de la resurrección de Jesús según la fórmula del “Kerygma” (proclamación), es decir, de las primeras referencias
orales de Jesús, sólo se mencionan los nombres de esos testigos. Pero los
Evangelios presentan a las mujeres como testigos. Quieren introducir la
dimensión conyugal de la redención en el kerygma. Bajo la cruz nace la nueva
familia basada no en lazos de sangre sino en la fe. Este simbolismo conyugal lo
encontramos en el Evangelio de Juan, el más histórico y espiritual.
1.- María a los pies de la cruz
Las
palabras de Jesús a su madre: “He aquí a tu hijo” y asu discípulo amado: “He
aquí a tu madre” (Jn 19, 25-27) pertenecen a un esquema de revelación. Jesús,
muriendo en la Cruz, revela que su madre, como “mujer”, con toda la resonancia
bíblica de esta palabra, será ahora también la madre del “discípulo” como
representante de todos los “discípulos” de Jesús, sereá desde ahora hijo de la
madre de Jesús. En otras palabras, revela una dimensión espiriutal de la
maternidad de maría y una nueva función de la madre de Jesús en la economía de
la salvación; y revela, al mismo tiempo, que la primera tarea de los discíulos será
ser “hijos de la madre de Jesús”.
Integrados
en la estructura de este esquema de revelación, los dos títulos: “madre” e
“hijo” indican una nueva relación entre la madre dejesús y el discípulo. Esta
relación es pedida y deseada por el mismo Jesús para la nueva Iglesia.
Juan
tiene una tendencia constante a hacer que las personas actúen en su Evangelio
como personificación de un grupo, y en este sentido hace una lectura tipológica
Él quiere hacerlos valer como representantes de un grupo específico. Así vemos,
por ejemplo, que en el Cuarto Evangelio las conversaciones de Jesús casi
siempre ocurren con personas aisladas que también representan una categoría de
personas en su relación con Jesús. Algo similar se aplica a las dos personas
presentes al pie de la cruz. María y el discípulo amado cumplen una función de
representación en referencia a la Iglesia. La conclusión: “Desde esa día el discípulo la llevó a su mundo”.
2.- María madre de la Iglesia
Desde
el mismo momento que Juan la acoge, María se convierte en la madre de todos los
discípulos de Jesús y, por consiguiente, en madre de la Iglesia. No hay
contradicción en decir que María es al mismo tiempo un icono de la Iglesia y
madre de la Iglesia.
El
discípuo la recibió en su intimidad, es decir, en su vida interior, en su vida
de fe y quizás incluso en su hogar. Esta interioridad del discípulo no es otra
cosa que su voluntad de abrirse con fe a las últimas palabras de Jesús y de
ejercutar su testametno espiritual al convertirse en el Hijo de la Madre de Jesús,
dándole la bienvenida como Madre en su vida.
Ella
es la madre de Jesús y de los discípulos, pero tambie´n es el arquetipo de la
Iglesia. Las nuevas relaciones entre la “Mujer” y el “discípulo” que se
establecen junto a la cruz en virtud de las palabras de Jesús, son la
manifestación del amor extremo de Jesús en el momento de su “hora” (Mc 13, 1).
Estas nuevas relaciones forman la base de la unidad de la Iglesia. Con todo
esto podemos resumir la interpretación de Juan de la siguiente manera: María y el
discípulo amado representan a la Iglesia.
Por
eso, después de la muerte de Jesús, María será la Madre de Sión que ve a sus
hijos reunirse alrededor del Templo de Jesús. El discípulo que se convierte en
su hijo es la personificaicón de los hijos dispersos de Dios que forman,
alrededor de su madre, el nuevo Pueblo de Dios. Al convertirse en la madre de
todos los discípulos de Jesús, María se convierte también en la madre de toda
la Iglesia.
2.- María bajo la cruz es la
nueva Eva
Según
la Biblia, el pecado se formalizó por Eva en el Paraiso (Gn 3, 15). María en la
cruz será la nueva Eva que vence al pecado que tuvo su origen en la primera
Eva.
María
se convierte así en la mujer hostil a la serpiete y, gracias a su obediencia al
plan de Dios, se transforma en la Nueva Eva. Al igual que Eva, la madre de los
vivientes (Gn 3, 20), después de la muerte de Abel tuvo otro hijo; así también
María, la madre de Jes´su, recibe a otro hijo del Señor (jn 19, 26-27).
Por
consiguiente, María es la nueva Eva, la madre de los vivos en Cristo. María es
la madre delos discípulos de Cristo, es decir, la madre de la Iglesia, que es
el Cuerpo de Cristo.
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