LAS “PSEUDO RELIGIONES”
CONTRA LA “ESPIRITUALIDAD”
Por: Álvaro López Asensio
Página Web: www.alopezasen.com
1.- LOS LIBROS DE AUTOAYUDA CREAN CONFUSIÓN
Hay un grupo muy numeroso de personas que buscan la “espiritualidad” en libros de autoayuda, como solución a sus problemas y para orientar sus vidas al margen de Dios y de la religión.
Esta literatura está bien para descubrir las emociones y orientarlas hacia la resolución de problemas concretos; pero nada tienen que ver con la “inteligencia espiritual” que se cimienta en Dios para experimentar un cambio interior real que supere definitivamente la forma de “Ser” y entender esos problemas.
Basándose en casos concretos de pacientes y en consejos prácticos de sentido común, así como en supuestos filosófico-morales, muchos autores escriben sobre los remedios necesarios para ser felices. Hay tantas teorías como escritores. Hay tantos enfoques que uno no sabe cuál es el adecuado y verdadero.
El objetivo es ignorar la “inteligencia espiritual” que se sustenta en Dios, para sustituirla por recomendaciones psicológicas a la carta que se consumen según se acomodan a los estados anímicos en los que la persona se encuentra en esos momentos.
Hay que tener mucho cuidado con esta literatura. Si alguien necesita consejos, que vaya a un especialista, pero no hay que dejarse manipular por libros que no cambian, aunque sí puedan orientar y entretener.
La “espiritualidad”
convierte y transforma el interior de las personas. No se limita a dar
consejos, sino a cambiar el “corazón”
para querer y entender los problemas y las causas que originan los traumas,
miedos y problemas.
2.- EL ESOTERISMO CONTRA LA “INTELIGENCIA ESPIRITUAL”
2.1.- LA FALSA "ESPIRITUALIDAD" DEL ESOTERISMO
Hoy existe la falsa creencia de que el esoterismo y la espiritualidad son dos conceptos similares y con parecido significado. Aunque hay gente que los usan de manera intercambiable, sin embargo, representan caminos muy distintos sin conexión alguna.
Esoterismo proviene del griego “esoterós” que significa “volverse al interior”, pero no como algo espiritual, sino como una forma de adquirir conocimientos secretos transmitidos sólo a un grupo selecto de iniciados. La finalidad de esos grupos es desentrañar misterios ocultos a través de prácticas rituales (esotéricas), como la brujería, los talismanes, las energías, las piedras, la cartomancia, la quiromancia, la videncia, la clarividencia, el espiritismo de los médium, la astrología, la santería, la magia, la hechicería, la litoterapia (sanación por las piedras), la numerología, el significado de los sueños, la alquimia, la guija, el I-Ching, el vudú, etc.
La “espiritualidad” que se proyecta en la “inteligencia espiritual” busca una conexión con la religión, busca lo trascendente: a Dios. La “espiritualidad” facilita la necesaria experiencia con Dios que, a través de la creencia o fe, se invita a cambiar el interior de la persona para transformar el mundo con “amor”, bondad y humanidad. Dicho de otra manera, mientras la religión deriva de una moral y comportamiento emanados de un Dios trascendente; las prácticas esotéricas son supersticiosas y pueden utilizarse para engañar a la gente o manipular a las personas.
Las supersticiones esotéricas están fundamentadas, desde antiguo, en tradiciones populares relacionadas con el pensamiento mágico para apartarse del plan de Dios. El supersticioso cree que las prácticas esotéricas y otros rituales pueden tener cierta influencia (positiva o negativa) en el destino de las personas, algo que condiciona la libertad humana, desorienta y confunde.
Los conceptos y los objetivos son diametralmente antagónicos, por lo que no debemos confundirlos, ni asociar que las prácticas esotéricas son una forma de “espiritualidad”.
Sin embargo, el cristianismo consideró la superstición como contraria al primer mandamiento (“amarás a Dios sobre todas las cosas”) y, por tanto, una separación irreconciliable entre Dios y las personas. Pese a no contar con el beneplácito de la Iglesia, los cristianos han seguido practicando en secreto, desde antiguo, ciertos rituales mágicos para asegurarse una doble protección: por un lado la que aporta Dios a través de las medallas, los ritos y los sacramentos religiosos y, por otro, la que garantizan las prácticas mágicas y supersticiosas de la cultura subyacente.
A parte de los actuales grupos de iniciados en ciencias ocultas, hoy también hay mucha gente que, a título personal y con la autoestima baja, acude a consultorios de santería y adivinación donde se les cobra por escuchar lo que quieren oír y para encontrar respuestas o soluciones a sus problemas. La inseguridad personal hace que se caiga en el controvertido mundo de las prácticas supersticiosas, no sólo para conocer el futuro, sino incluso para orientarse en decisiones y conductas que nada tienen que ver con lo que realmente necesita la persona en esos momentos.
Es la persona misma, a pesar de sus inseguridades, la que tiene que ser protagonista de su vida, y si necesita consejo u orientación, debe ponerse en manos de profesionales o personas con criterio “espiritual”, pues su visión de “amor” y perdón les capacita para asesorar correctamente con juicio y sin prejuicios.
En
efecto, la “inteligencia espiritual”
da libertad para elegir o rechazar a Dios. No condiciona el destino de la
persona, sino que la orienta hacia posturas más saludables, humanas y
reconciliadoras (“amor” y perdón),
valores religiosos que nunca fallan a la hora de tomar las decisiones más
adecuadas y acertadas.
2.2.- LOS PELIGROS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Lo mismo sucede con la inteligencia artificial que, cada vez más personas, preguntan a una máquina consejos para la vida o para paliar su soledad y ansiedad. Esta forma de entender la “espiritualidad” es un fraude, porque buscan en algo impersonal donde no hay diálogo y encuentro recíproco, y donde no se puede discrepar si la máquina se equivoca, que lo hace casi siempre cuando se quiere recibir consejos relacionados con las emociones humanas.
También es sorprendente que las personas utilicen aplicaciones de Inteligencia Artificial que simulan hablar con familiares difuntos con su misma voz, con amistades comprensivas que aconsejan sobre los problemas y acompañan en la soledad, relaciones de noviazgo a la carta con perfiles bellísimos y rozando la perfección y, lo más sorprendente, plataformas para hablar con Dios. Todo esto se nos va de las manos porque, en el fondo, las personas buscan cierta “espiritualidad” donde no la hay.
Estos productos ocasionan graves daños psicológicos ya que pueden crear una realidad virtual que impide que la persona supere el duelo post mortem, no quiera tener amigos porque hay uno virtual que le comprende, descarte tener noviazgo porque la tecnología le da cariño o no se necesite comunicar con otras personas y, lo más grave, deje de buscar a Dios en su interior porque cree que tiene hilo directo con Él a través de la inteligencia artificial.
Todo esto puede crear una gran dependencia de la que sea muy
difícil salir, como ocurre con las adicciones a dispositivos tecnológicos y
juegos telemáticos a los que ya hemos sucumbido.
2.3.- LAS SECTAS NO SON “INTELIGENCIA ESPIRITUAL”
La palabra secta proviene del latín “sectare” que significa “sectario, cortar”. Es un grupo de personas que mantienen elementos comunes, y que se mantienen aislados del resto de la sociedad por no compartir con ella rasgos importantes de su realidad social y espiritual.
Aunque de cara a la galería aparentan ser movimientos religiosos que promueven fines de carácter espiritual, no deben confundirse con las religiones tradicionales propiamente dichas, ni están vinculadas a movimientos de espiritualidad religiosa.
La aparente falsa espiritualidad en la que se ocultan pretende, como fin último, anular la voluntad del adepto para vivir a costa de su trabajo y dinero, así como cambiar su comportamiento social, donde la familia, amigos y sociedad son una amenaza para su integridad moral y personal (los buenos son los miembros del grupo que viven en comunidad).
A.- Las características más destructivas de las sectas se pueden resumir en los siguientes puntos.
- Un grupo autónomo, no cristiano que utiliza técnicas de captación propias mediante asociaciones mistéricas, culturales y filosóficas.
- Siguen a un líder carismático poseedor de la verdad. No se exige fe, sino fidelidad al líder.
- El grupo mantiene una dependencia absoluta al líder que ejerce autoritarismo, manipula y ejerce un poder absoluto sobre el grupo, al que exige obediencia.
- El líder tiene una doctrina exclusiva que se considera la única verdadera y que excluye a los que no la aceptan. La doctrina es revelada por el líder.
- La secta Mantiene prácticas de control sobre sus miembros en línea con la autoridad del líder, su línea doctrinal y las creencias del grupo.
- Sólo los del grupo están salvados, excluyen a los que no comparten sus creencias fanáticas.
- Sus miembros son fanáticamente proselitistas y a la vez intolerantes con los de fuera.
- Recaudan mucho dinero y atesoran patrimonio.
- No llevan contabilidad y procuran no declarar sus ingresos.
- No fomentan el voluntariado la ayuda social.
B.- Las características más notables de las religiones se pueden resumir en los siguientes puntos.
- Las religiones suelen ser más inclusivas y tolerantes con los que no las practican, especialmente con los “no creyentes”. Hay que excluir los fundamentalismos religiosos que no aceptan y respetan al diferente en cuestiones de fe.
- Respetan la autonomía y la libertad de sus seguidores. Excepto los fundamentalismos que imponen las Leyes sagradas y religiosas, especialmente a las mujeres.
- Suelen fomentar la reflexión, el debate interno. Excepto los fundamentalismos religiosos, que no admiten críticas internas e imposiciones de fuera.
- Las técnicas de captación no se fundamentan en el engaño y el proselitismo a ultranza.
- Llevan contabilidad y gran parte de la recaudación se destina a ayuda social y preservar el patrimonio.
- Practican culto abierto a creyentes y “no creyentes”, no son excluyentes; incluso facilitan la visita a los templos.
- Los libros sagrados (doctrina revelada) determina los valores religiosos y morales: “amor”, perdón, paz, justicia y solidaridad. Hay que excluir a los grupos fundamentalistas que ignoran estos principios para defender sus intereses religiosos.
-
El objetivo último de las religiones es que la persona cambie a mejor para que
transforme la sociedad y consiga un mundo más justo y humano.
La “inteligencia espiritual” no puede desarrollarse en ningún tipo de secta que sea excluyente, intolerante, controladora, proselitista y que no respete la libertad tanto de creyentes, como de “no creyentes”.
La
“inteligencia espiritual” está
cimentada en creencias y espiritualidades legítimas, cuyo centro y razón de ser
es el desarrollo integral de la persona hacia cambios existenciales, saludables
y comportamientos humanos y solidarios.
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