¿LO EMOCIONAL ES ESPIRITUAL?

 Por: Álvaro López Asensio

Página web: www.alopezasen.com


1.- “INTELIGENCIA ESPIRITUAL” O “INTELIGENCIA EMOCIONAL”

En la actualidad, la mayoría de pensadores, psicólogos, pedagogos y filósofos publican y opinan sobre lo que denominan “inteligencia espíritual”, sin caer en la cuenta de que, en realidad, están escribiendo y definiendo una “inteligencia emocional”.

La mayoría de estos estudiosos no inciden en el aspecto creyente-espiritual, sino en la necesidad laica y secularizada de espiritualizar la vida “no creyente” al margen de la fe y las creencias religiosas. Dicho de otra manerea, pretenden sustituir los argumentos y valores éticos de la “inteligencia espiritual” para llamarlos “inteligencia emocional”, es decir, definir como espiritual el mundo de las emociones con los enfoques, argumentos y discursos morales y conductistas de un increyente.

La “inteligencia emocional” pretende superar estados de ánimo y comportamientos para reconducirlos a pensamientos y conductas que eviten el sufrimiento de las personas. Esto se consigue mediante la razón y el dominio de la conciencia y la voluntad de uno mismo. Los pensamientos se encauzan hacia la superación de dificultades internas, al margen del contexto religioso.

La “inteligencia espiritual”, sin embargo, propone desde la fe y las creencias religiosas un cambio interior, un transformación integral de la persona que implica un proyecto de vida diferente basado en dos pilares fundamentales: “amor” y perdón. Este objetivo se alcanza cuando la vida espiritual e interior del creyente le hace “caer en la cuenta” que “amar” es el valor fundamental y nuclear de su existencia humana y racional. Este “caer en la cuenta” implica una necesidad de cambiar interiormente.

No se trata sólo de “cambiar las emociones”, ni tampoco “dominar los sentimientos” e impulsos racionalmente, como enseña la “inteligencia emocional-existencial”, sino que va más allá; se trata de dar un giro completo e integral al interior de la persona como premisa previa para cambiar la vida y dar un sentido a la praxis cotidiana, tal como propone la “inteligencia espiritual”. La vida espiritual tiene un único objetivo: la persona y su transformación al “amor” con Dios como camino y meta.

Practicamente ninguno de los autores que escriben sobre la “inteligencia espiritual” utilizan los vocablos “amor”, “perdón” y “reconciliación” porque son términos exclusivos de la esfera religiosa y de la vida creyente.

Este ensayo pretende no sólo diferenciar la “inteligencia espiritual” de la “inteligencia emocional”, sino determinar los verdaderos propósitos de la “inteligencia espiritual”, así como los caminos para alcanzarla desde su fundamento: la fe y las creencias religiosas. Todo esfuerzo por demostrar una “inteligencia espiritual” laica, atea y secularizada no hace sino confundir a los “no creyentes”con posturas existencialistas que intentan sustituir la “espiritualidad” de cualquier Ser Humano.

En nuestra sociedad, los “no creyentes” y escépticos también quieren tener una vertiente “espiritual”, quieren justificar su vida y su destino con cierta “espiritualidad”. No se puede acomodar el lenguaje y el mensaje “espiritual” del mundo creyente al “no creyente”. Es indigno adaptar unos postulados a otros, máxime cuando los “no creyentes” no viven como proyecto de vida la experiencia de Dios en sus “corazones”. Sólo desde esta experiencia religiosa se puede comprender qué es la “inteligencia espiritual” y lo que la diferencia de la “inteligencia emocional” puramente racional y secularizada.

Por consiguiente, aspectos tradiciones de la “inteligencia emocional” no deben ser llamados “inteligencia espiritual” ya que, a pesar de que haya puentes y ciertas semejanzas, en el fondo y en la forma, son completamente diferentes. Por ello, en este ensayo sustituiremos el término “inteligencia emocional” por el que creo más ajustado a su significado y a la percepción que debe tener el mundo “no creyente”: “inteligencia existencial”. También sería oportuno llamarla: “inteligencia experimental” o “inteligencia sentiente”.


2.- LA DIFERENCIA DE AMBAS ESPIRITUALIDADES

Muchos son los intelectuales que hablan de la “inteligencia espiritual” como si fueran expertos en la materia, sin tener convicciones religiosas y fuera de un contexto religioso. Su mensaje es atractivo porque suena casi igual al de un dirigente religioso que habla de experiencias sensoriales, existenciales o valores sociales.Veamos las principales razonamientos:

A.- Estos expertos, a los que llamaremos “existencialistas” (los que confunden lo espiritual por lo existencial), afirman que la “inteligencia espiritual” nos orienta hacia preguntas sobre el sentido y el propósito de la vida sin estar necesariamente circunscrita a ningún tipo de creencias o prácticas religiosas en particular. Recalcan que la “espiritualidad” incluye necesidades humanas que posiblemente son universales: 

1.- La necesidad de encontrar una realización en la vida.

2.- La necesidad de esperanza o de voluntad de vivir.

3.- La necesidad de creer, tener fe en uno mismo, en los otros o en lo Universal.

Estas premisas excluyen cualquier influencia religiosa. Por ejemplo, hablando del cristianismo dicen que Jesús de Nazareth no era un ser religioso, sino que simplemente planteó un cambio de actitud en el modo de vivir y en la manera de pensar al margen de la fe en Dios. El desconocimiento de la figura de Jesús les hace caer en un profundo relativismo cuyo objetivo es desvirtuar su mensaje para aniquilar cualquier tipo de “espiritualidad”.

Jesús era profundamente religioso. El cambio que propone no es para un nuevo modo de vivir y pensar, sino de “Ser”. Siendo en Dios cambia la manera de “Ser” y de “pensar” y, por consiguiente, también de “actuar”. Sólo el “amor” de Dios y en el “amor” a Dios renace un cambio integral de la persona. Mientras no sea así, será un cambio “emocional” y “existencial”, nunca “espiritual”.

B.- Los “existencialistas” también defienden que la “inteligencia espiritual” tiene que ver con prestar atención a los pensamientos y sentimientos subjetivos y cultivar la empatía, de esta manera aumenta la conciencia sobre la vida espiritual del Ser Humano, al margen de la dimensión religiosa.

Los que aseguran esta teoría desconocen que la “inteligencia espiritual” es la que permite entender el mundo, a los demás y a nosotros mismos desde una perspectiva más profunda y más llena de sentido. En definitiva, la “inteligencia espiritual” aumenta el nivel de autoestima y autodominio de nuestras emociones, así como la capacidad de responder a los acontecimientos vitales.

Comentarios

Entradas populares de este blog